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SUEÑOS…

ASUEÑOS1

Para leer escuchando…

“El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”.

Paulo Coelho.

…………………………

Pablo no oyó cerrarse la puerta. Solo el sonido del silencio que lo invadió en un segundo, para hacerlo sentir diminuto, minúsculo, insignificante…

No estaba preparado para aquel momento, ni nadie lo hubiera estado. Porque cuando se da todo no se espera el vacío por respuesta. Y ahora solo sentía aquel erial de emociones que lo habían borrado de la faz de la tierra.

Aquellos minutos no los olvidaría nunca. Marcados a fuego de palabras que retumbaban en su interior como un cincel homicida. Barriendo la alegría y la ilusión acumulada en un corazón que ahora solo era desierto.

Para dejar de ser consciente del tiempo. De las horas. De los días.

Dejar de ser. De estar. De vivir.

Porque cuando el dolor es tan profundo, la vida no sigue, solo pasan los días; pero sin darnos cuenta, como si todo se hubiera detenido para nosotros y la existencia siguiera en un mundo ajeno, fuera de uno mismo.

Cerrar una historia...

Cerrar una historia…

̶ ¿Quién puede cerrar una historia de un portazo, sin más? ̶ se preguntaba una y otra vez en su cabeza sin encontrar respuestas.

Como era posible que tanto amor no mereciera otro fin o al menos una oportunidad para renacer; cuando ni siquiera era consciente de que languideciera. Y no aquel frío. Aquella soledad yerma que no tenía sentido.

Porque el amor era para valientes, pensaba. Y cuando se ha construido con tanto cariño, dándolo todo, no merecía aquel final ni aquel silencio aunque la tristeza fuera compartida. No cabían excusas, ni disculpas. Porque lo que se había tejido despacio no se podía deshilar en un minuto. Y sobretodo porque la quería con todo el corazón.

 

[…]

 

Habían pasado dos semanas. Sin duda las más difíciles que Pablo recordaba. Y a pesar de sus esfuerzos, de las tiritas de cariño de su entorno, de su espíritu  optimista, no habían vuelto la sonrisa ni la alegría.

No sabía nada de María.

Ni una llamada. Ni un mensaje. Ni una palabra de aliento que diera alas a aquel hombre devastado, aunque Él sabía que la inundaría igualmente la tristeza. La conocía y la comprendía bien, aunque a veces ella lo dudara. Por eso y a pesar de todo quiso respetar su duelo y su espacio, pese a que cada hora que pasaba sin sentir su presencia, moría lentamente.

Y es que a veces todo tiene un sentido, pero hay momentos en que todo carece de lógica, la que no encontraba. Porque el corazón no entiende de matemáticas, solo de emociones. Y aquella historia no podía acabar siendo dividendos y sustraendos. 

            […]

 

Aquella mañana de Diciembre había amanecido de nuevo cargada de nostalgia. Pero Pablo decidió no resignarse a permanecer de nuevo en el abandono. Así que a duras penas se echó a la calle en busca de brisa y sol del sur. Tal vez en busca de sí mismo.

...de Nostalgia.

…de Nostalgia.

Sin darse cuenta, como un autómata, comenzó a recorrer aquellos lugares que hacía poco había visitado de su mano. Como si aquella esencia, la de los dos, permaneciera invisible y mágicamente suspendida en el aire para curar un poco aquella melancolía. Y cada paso, como un milagro, comenzaron a pegarse uno a uno aquellos trocitos de aquel alma rota, y con ella lentamente su estima. Como si la luz de invierno le hubiera dado las fuerzas que le faltaban para renacer un poco a la vida.

 ̶ ¿Qué estaría haciendo ella en ese mismo instante? ̶ pensó al pasar junto a aquel café donde comenzaron a compartir sus confidencias.

Y casi sin percibirlo, la sonrisa volvió a dibujarse en su cara, al recordar tantos días compartidos. Al rememorar sus viajes, sus ilusiones, su ternura. No la tenía ya junto a Él –pensó–, pero no se había marchado. Y esa sensación lo sacó de aquel pozo de tristeza para devolverle la esperanza.

Si se habían amado y se amaban como pensaba. Si habían sido capaces de sortear todos los escollos, si estaban destinados a estar juntos, ocurriría. No podía abandonarse a la resignación ni al olvido imperdonablemente. Solo se trataba de confiar en que en aquel corazón inmenso pero atormentado de María, habría un hueco para Él y su amor. Solo quedaba confiar como siempre en sus sueños.

 

[…]

 

Cuando quiso darse cuenta se encontraba casi saliendo de la Ciudad. Había decidido coger el coche; le relajaba conducir y ver como los kilómetros caían como hojas del árbol, y con ellos sus tristezas. Al llegar al cruce no lo pensó y puso el intermitente, para aparcar bajo el árbol como tantas veces. La estación brillaba bajo aquella luz y Pablo se sintió en casa.

Le relajaba conducir...

Le relajaba conducir…

La camarera le sonrió nada más verle. Y se acerco a Él.

¡En la mesa de siempre, supongo!–le comentó alegremente, mientras se adelantaba para acompañarlo.

Abrió la puerta despacio, mientras la sostenía amablemente para que Él pasara. Los rayos del sol se colaban por las ventanas entreabiertas y aquel olor a madera que tanto recordaba lo llenaba todo.

De pronto, en aquel instante, un aroma inconfundible llegó a Él como un prodigio. Era su perfume… Nervioso dio un paso, para en la penumbra de aquella estancia, divisar su figura.

¡No puede ser! –pensó, mientras un escalofrío recorría todo su cuerpo y sentía que el corazón le estallaba.

¡Has tardado demasiado, cariño, llevó muchos días esperándote!– Retumbó en aquel espacio ahora solo ocupado por los dos.

Mientras lentamente se acercaba a Él para rodearlo en un abrazo infinito.

 

[…]

  

Las horas cayeron sobre aquella pareja perdida en su mundo, como si nada hubiera ocurrido.

No hubo reproches ni disculpas. No eran necesarias. No hubo preguntas, porque los dos eran la respuesta. Porque cuando soñamos solos, es nada más que un sueño. Pero cuando soñamos juntos el sueño puede hacerse realidad.

 

Cora Weiss

Cora Weiss

…………………………

 

DEDICATORIA:

 A los que aún creen en los sueños.

A tus ojos que me hablaran siempre.

AÚN CREO EN LOS ATARDECERES.

……………………

Aún creo en los atardeceres.

Que la luz tiene múltiples colores.

Que el sol realmente sana todas las heridas,

y que no hay días malos, si aprendemos;

porque solo serán mañana borrones de recuerdos.

 

Me gustan las gentes que miran de frente.

Las que no esconden nada porque no lo necesitan.

Las que lo dan todo, aunque no esperen respuestas,

y te aman; te aman por lo que eres.

Las que te buscan,

las que te encuentran,

las que te salvan.

 

Aún percibo cada día en el aire fragancias nuevas.

Me gusta buscarlas cuando nadie me observa,

y la soledad me acompaña.

Cuando hace frío y el consuelo se agrieta,

y duele todo, todo hasta el alma. 

 

Me gusta dibujar sonrisas en el aire.

Y las personas que sonríen sin explicaciones.

Las de las manos cerca,

las que respiran ternura,

las que te quieren sin más en su horizonte.

 

Porque creo que de nuevo habrá un susurro en el viento.

Un poema y un abrazo inolvidable.

Y el aire volverá a oler a azahar y a canela,

trazando piruetas con las miradas.

Y la vida volverá otra vez a tejerse cerca.

……………………

 ATARDECER 3

 

PASAN LOS DÍAS.

PASAN LOS DÍAS...

PASAN LOS DÍAS…

Para escuchar despacito y leer luego…

………………………….

Carta desde mi Jardín de Invierno.

10 de Diciembre de 2014. 

Es difícil. Realmente lo es y no siempre lo conseguimos. Ser y actuar cada día consecuentes con lo que pensamos, con lo que sentimos, aunque no nos guste el resultado. Aunque nos hayamos dejado el alma en algo y no haya sido posible. Al menos lo habremos intentado.

Nadie es perfecto. Pero a veces son nuestras imperfecciones las que nos hacen distintos e irrepetibles. Amarlas y descubrirlas en otros nos hace sin duda más libres, y que nos amen por ellas nos redime de todo y nos reconcilia con la esperanza.

¿Quién no tiene dudas sobre algo o sobre alguien? Quién de nosotros no se ha encontrado alguna vez en una encrucijada, sin respuestas; aunque a veces las tengamos tan cerca que no sepamos verlas. Todos. A cualquiera de nosotros nos ha ocurrido alguna vez.

Y a veces, sí, la solución la llevamos dentro. Así que cuando tengáis dudas sobre algo, sobre lo vivido, solo tenéis que cerrar los ojos y pensar si volveríais a hacerlo de igual forma. Si hemos peleado cada paso, si lo hemos dado todo en cada esfuerzo, si hemos sido valientes. Y si lo creemos, si tenemos esa convicción dentro, habremos ganado a pesar de haber perdido. En cualquier faceta de la vida. En el trabajo, en nuestras relaciones y especialmente en el mundo de nuestras emociones y afectos.

Los seres humanos somos complejos. Llenos de maravillosas aristas que nos hacen diferentes y únicos. Descubrirlas en otros, es sin duda el viaje más difícil, pero es la aventura de vivir en su estado más puro. Y en ese descubrimiento, sin darnos cuenta, nos vamos forjando a nosotros mismos con cada jirón que nos dejamos en la búsqueda de la felicidad.

Pero lo importante, no lo olvidéis es el viaje y no el destino.

EL DESTINO...

EL DESTINO…

Si lo olvidamos, nos perderemos lo esencial y dejaremos gente maravillosa en la cuneta. Porque dudar es sin duda la mejor semilla del cambio y del progreso, también en las relaciones humanas. Pero ponerlo todo en cuestión y en tela de juicio no nos hace mejores personas. Solo nos encierra en nosotros mismos.

Y es que menos es más. Y si no sabemos disfrutar de lo bueno, de lo que hemos conseguido construir buscando la perfección que nunca hallaremos, tal vez todo carecerá de sentido. Estaremos en el centro de nuestro propio universo, pero quizás perdidos en el espacio.

Dar, y darnos. Sin complejos, ni puertas entreabiertas. Quizás es arriesgado, pero vivir lo merece sin duda alguna. Esa es la respuesta, al menos es mi respuesta ante mis propias dudas. Al menos yo así lo creo.

Y darse aunque uno se lo deje todo en el intento. Aunque no se entienda o se valore. Sacando lo mejor de uno mismo que se sembrará incluso en tierra de olvido, para hacernos mejores. Y tal vez, para cambiar ese pequeño metro cuadrado de nuestro mundo y de los que nos rodean.

Porque al final todo es mucho más sencillo, aunque nos empeñemos cada día en complicarlo. Nos pasamos la vida buscando, soñando, intentando ser felices y cuando creemos conseguirlo nos esforzamos en no serlo.

Porque no hay recetas mágicas, pero sí caminos seguros.

SONRÍE...

Basta solo mirar de frente, y a los ojos del otro. Sonreír siempre o llorar cuando sea necesario. Decir te quiero tantas veces como el corazón te lo pida, y si es cada día hacerlo sin complejos aunque el mundo no esté preparado. Eso no importa.

Pensar que amanece cada día a una oportunidad nueva y que podemos dejarlo todo si es necesario; si lo que dejamos volverá a ocurrir mañana pero no así el abrazo perdido o las horas compartidas.

Quitarse el traje y ponerse el de los demás sin dejar de ser uno mismo. Porque nadie es más independiente que el que es capaz de compartir por decisión propia.

Y amar sin límites. Dar sin límites. Soñar sin límites.

En esa aventura me siento yo mismo, y a ella os invito. Porque de otra manera creo que la vida no sigue. Sólo pasan los días…

PASAN...

PASAN…

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Gracias a tod@s por estar ahí…

A tus ojos que me hablan.

NO MÁS MIRADAS PERDIDAS…

NO MÁS MIRADAS PERDIDAS...

NO MÁS MIRADAS PERDIDAS…

Para leer escuchando…

“Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti,
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño…”

TOLERANCIA CERO,

TOLERANCIA CERO.

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Cuantas son tus miradas perdidas.

Buscando en la sombra una sola respuesta.

Una luz, una razón, una salida. 

Que te rediman entre tanta tormenta.

 

Ya no queda sal para el mar de tus ojos.

Ni hay viento, que lave tus penas.

No hay cielo, ni paz; son mil cerrojos,

Los que aprisionan tu alma y tus velas.

 

Soledad amarga, desgarrando alegrías.

Dibujando en tu cara recelo y desengaño.

Vidas rotas y manos vacías.

Ya no hay sendero para tus pies descalzos.

 

SI CIERRAS LOS PUÑOS...

SI CIERRAS LOS PUÑOS…

Pero puedes volar si extiendes tus alas.

Si cierras los puños y buscas adentro.

Si sales afuera y gritas con ganas,

Que nada podrá nunca enterrar tus sueños.

 

Que no eres de nadie, que eres mañana.

Esa que al alba te mirará al espejo.

Para cerrar las puertas y abrir las ventanas,

Para alejar de ti todos tus miedos.

 

Y habrá una mano, un sol,  un nuevo día.

Un renacer, una ilusión; un tiempo nuevo.

Y mis abrazos limpios curaran tu herida.

Y la oscuridad será solo, para tu carcelero.

PARA TU CARCELERO...

  PARA TU CARCELERO…

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DEDICATORIA:

A todas las que han tenido y tienen la mirada perdida.

A tus ojos que me hablan…

SUBIR LA MONTAÑA…

SUBIR LA MONTAÑA...

            SUBIR LA MONTAÑA…

Para leer escuchando…

 

……………………….

Andamos muchas veces deprisa. Demasiado.

Recorremos la vida con la sensación de que podremos volver siempre al último cruce, al punto de partida. Que si no nos gusta el camino elegido, si se nos vuelve complicado, bastará girar y dar la vuelta. Para así olvidarnos muchas veces de lo importante… disfrutar el camino.

Y un día que ya no recordamos, dejamos de admirar el paisaje. Dejamos de pensar por qué estamos en esta aventura, para simplemente olvidarlo.

Me decía hace poco un amigo que es difícil no dejarse llevar por la indiferencia. Que vivir no es sencillo. Que está cuajado de tomas de decisiones cada día, a cada instante, y que no siempre somos conscientes de lo que hacemos y de su trascendencia, ni de todo lo bueno que tenemos y nos rodea.

Sí, llevas razón le comenté. Pasamos muchas veces de puntillas sin saborear lo pequeño, lo cotidiano que apenas llama la atención pero que nos redime. Lo que puede haber de diferente cada mañana por el simple hecho de levantarte y ver a las personas que quieres. A tu familia. A tus amigos. A tu pareja; ese maravilloso logro de haber encontrado entre un universo de gentes, una persona con la que compartir y que está ahí para todo.

De puntillas por ese café que te alegra el despertar. Por ese mensaje que te levanta el ánimo, por ese beso, por esa mano y ese abrazo que siempre es distinto. Por el paseo de cada domingo. Por los partidos con los amigos. Por las tardes de sofá con libro o por esa llamada inesperada que te llevaba en volandas a tomar algo y que rechazamos, porque es imposible quitarnos la coraza de la rutina que nos aprisiona.

... DE PUNTILLAS.

               … DE PUNTILLAS.

Deprisa. Deprisa. Tan deprisa que se escapa por querer llegar a todo sin llegar a ninguna parte.

Y entonces, un día, ese mismo camino se vuelve montaña, sin avisar. En un viaje para el que nadie está preparado; y el sol se oculta. Y todo lo que teníamos se nos vuelve imprescindible y notamos como nunca su ausencia. Valoramos cada paso, cada ternura. Cada momento que antes se difuminaba en mitad del olvido, ahora brilla como un tesoro. Y sus ojos son tu guía y el cielo un universo. La luz es un regalo y la compañía nuestra mejor fortuna.

Cuesta caminar entonces, cuesta. Porque apenas avanzamos y el aire se ha vuelto frío. Y nos gustaría andar más despacio, pero todo corre ahora demasiado, solo que siendo conscientes de la prisa y de lo que hemos perdido. Y lo diminuto se vuelve gigante porque no podemos saborearlo, porque ya no hay varita mágica que nos permita volver al principio, para hacerlo todo de otra manera.

-¿Por qué solo valoramos lo que no tenemos?-me dijo mi amigo entre lágrimas.

 No supe que contestarle…

Realmente, el ser humano es tan maravilloso como complejo. Capaces de todo. De lo malo, pero de lo mejor sin duda cuando nos proponemos ver más allá de lo inmediato, para bucear en lo que nos hace mejores y libres. Confiando en los demás para confiar así en nosotros mismos, en lo que llevamos dentro y necesitamos compartir. Saboreando la vida a trago largo, aunque no siempre sea dulce.

Tal vez, pensé, sencillamente compartir sea y es la respuesta…

COMPARTIR...

                  COMPARTIR…

Sí, compartir. Emociones, afectos y sueños. Compartir alegrías y tristezas, pero hacerlo siempre, mientras podamos, sin que nadie ni nada tenga que recordárnoslo. Sin que sea la ausencia la que motive el recuerdo.

No habrá entonces montaña inalcanzable. Ni problema irresoluble. Bastará con volver a la esencia para encontrar las soluciones, y cuando todo haya pasado, no olvidar nunca lo que nos ancla a la verdadera felicidad, a lo que realmente nos salva. Aunque ya estaremos salvados.

Así que no importa cuán empinada sea la senda ni lo complejo de cada paso, si somos capaces de hacerlo compartido con los que nos quieren. La vida así nos devolverá sus mejores colores, su mejor horizonte, y todo irá bien.

No habrá más prisas, no serán necesarias. Porque, por fin, habremos hallado todas las respuestas.

MONTAÑA4

“Pankizaske”.

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DEDICATORIA:

A Marinela… la mejor escaladora.

A tus ojos que me hablan.

TENGO…

 

TENGO...

TENGO...

 

Gracias a la gran escritora Inma Cerezo por prestarme el primer poema.

@Inma_Cerezo   www. inmacerezo.com

………………….

para leer escuchando…

………………….

 

Tengo un Noviembre, un encuentro; un paso más, un enredo.

Un abrazo al sueño, una apuesta segura, un colorear al abrigo de sonrisa y deseo.

 

Tengo un día, unas horas; un minuto que se esfuma, un pensamiento.

Un momento que nace, una palabra, un emborrono historias… un ya te espero.

 

Tengo una luz y una sombra, una brisa nueva, un aguacero.

Una paz escondida y mil miradas; una risa furtiva, un te quiero.   

Un aguacero…

     

 

Tengo cien lunas, mil soles; una huella no andada, un desespero.   

Una caricia en silencio, un no te vayas, un amanecer contigo, y un mismo cielo.

 

Un mismo cielo.

 Un mismo cielo.

Tengo todo, no tengo nada; unas manos vacías, un mar abierto.   

Una vida que espera, y mil mañanas; una esperanza… porque te tengo.

 ………………….

tengo

DEDICATORIA:

A tus ojos que me hablan…

HAZME UN HUECO…

Hazme un hueco...

Hazme un hueco…

Para leer escuchando…

 

……………………………

 

Hazme un hueco.

Te prometo no ocupar mucho espacio.

Déjame llegar al fondo de tu maleta de vida para acompañarte. Sólo, déjame; tomaré tu mirada como un sí.

No busqué encontrarte. Fue la vida la que me puso en tu camino para darle sentido a la mía, y ahora ya lo he encontrado.

Hazme un hueco, no necesito más.

Toma de mí lo que precises. Toma mis palabras o apura mi silencio para construir con él las tuyas. Dibujaré sonrisas con ellas y será más fácil el camino.

A cada paso, acompasaré contigo mis pisadas. A cada recodo, dejaré que sigas la vereda, porque lo importante no será la elección, sino el sendero. Y caminaré a tu lado.

No mires atrás, voy a tu vera. No mires hacia delante, no busco guiarte.

Si te detienes, toma mi aire para coger resuello.

Si te falta el sueño, te presto los míos que tienen tus colores.

Te presto los míos...

Te presto los míos…

Si te duele el alma, te abrazaré despacio para curar tus heridas aunque duelan las mías. Esa será mi cura.

Si te pierdes, no estarás sola. Ya encontrarás la salida y yo contigo.

Tú, hazme un hueco.

Dejaré que la lluvia nos limpie y nos sane. Que el sol nos caliente cada mañana. Que la noche nos arrope para vestirnos de una sola piel y un solo cuerpo.

Y vuela…

Surca tus espacios como quieras. Yo te esperaré o volaré los míos como me has enseñado. Será el mismo viento el que nos lleve, aunque no siempre entre las mismas nubes.

Volaré...

Volaré…

Y cuando atardezca, deja que te espere llegar con las alas abiertas. Y la luz de cola…

Hazme un hueco. Sí. Pequeño, pero tuyo.

No quiero que nada sea diferente, para que así todo cambie. Yo me rebulliré al fondo, donde sólo estemos los dos para sentirte más cerca. Sentiré tus latidos que haré míos, y tenderé al aire tus penas para calmar las propias. Seré tuyo…

Pero no cambies.

Que nada te haga perder tu sonrisa. Tu esencia. Tus ganas de vivir que me iluminan. Tus esperanzas. Yo solamente quiero que seas tú misma, así siempre será primavera.

Y cuando arrecie el frío, deja que te arrope. Cuando sonría hazlo conmigo. Cuando yerre… acepta mi ausencia y mis faltas. Cuando te busque… ábreme la puerta.

No ofreceré lo que no tengo.

No seré lo que no soy.

No viviré lo que no quieras, pero aquí estaré con todo lo que poseo.

Tú, solamente, y para siempre…

… hazme un hueco.

 ahueco2

……………………………

 

A tus ojos que me hablan…

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