Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 17 abril 2014

TEJIDOS PARA LA ESPERANZA.

atejidos 1

……………………….

Con permiso de la autora y estupenda escritora INMA CEREZO, esta la segunda parte de su relato “Ángel  Roto”.

http://www.inmacerezo.com/angel-roto/

ATEJIDOS

Ángel Roto.

¡Gracias Inma por tus consejos en este difícil arte de la escritura!

Para leer escuchando…

……………………….

De nuevo… la mañana.

Cuando la luz se colaba hasta sus ojos para susurrarle.

Para contarle que ya se había ido la noche. Una más bajo aquel banco olvidado; sin rastro de vida, vacío de consuelo… sin alma.

Él, levantó la mirada para desesperezarse. Un día más frente a aquel cielo de Barcelona; limpio y verdadero. Tal vez lo único auténtico que aún conservaba en tantas alforjas vacías. Lo único.

Tan, tan cansado de aquel viaje a ninguna parte.

Desde los infiernos de una soledad que lo atrapó para no dejarlo nunca, de la que era rehén y fiel compañero. De la que ni siquiera a mediodía se zafaba, envuelto entre gentes que paseaban por su parque ajenas a aquel desaliñado hombre; que se agarraba a su presencia como un salvavidas y que parecía invisible a sus ojos.

Pero a veces, ocurre…

[…]

 

Llevaba ya casi tres semanas sin probarlo.

Sin aferrarse como un naufrago a aquella botella. La que lo elevaba sobre las miserias para no volver a tocar el suelo. Para dejar de ser. De sentir. De malvivir.

Sin aferrarse...

Sin aferrarse…

Pero también para dejar de existir como persona y convertirlo en un guiñapo. Sin tiempo. Sin conciencia…

Y es que a veces tocar fondo es el mejor destino. Sobre todo cuando ya no hay retorno, ni nada a lo que regresar.

Cuando detrás sólo queda desesperanza y olvido. Amnesia envuelta en la indiferencia fría de lo que nos rodea, de los que nos rodean. Que poda sentimientos y arrasa con todo. Cuando ya delante no queda más que un paso, y otro; en un camino sin metas ni promesas…

[…]

Juan sacó de su bolsillo como un ritual, aquella pequeña bolsa.

La observó despacio; casi no recordaba aquel aroma.

Colgó en un clavo junto al lavabo la ropa limpia que acababan de darle, para  extraer del fondo aquella maquinilla de un solo uso.

Remetió la toalla en el cinturón, y dejó la colonia sobre el baño; esa esencia mágica que por momentos, lo sacaría de las catacumbas después de tantos meses.

Y cerró la puerta.

Con la manga limpió el espejo de aquel aseo público, antes testigo de tantas oscuras andanzas. Pero hoy sin embargo todo parecía diferente…  y la claridad lo inundaba todo, también en su interior.

Pausadamente fue deslizando por su rostro la cuchilla. Que fue rasurando no sólo el cabello sino también, como un milagro, sus miserias.

Acabó de vestirse; y por primera vez, desde hacía tanto tiempo que no recordaba, miró su imagen reflejada. Y una sonrisa, tímidamente, marcó su rostro como hacía tiempo no lo hacía. Para devolverle por segundos a la vida; y con ella a la ilusión que había dejado olvidada.

Los niños jugaban como siempre entre la arboleda, mientras los padres paseaban. El estanque centelleaba, y un aire fresco, diferente, lo envolvía todo.

Juan no lo dudó y se dirigió presto. Como si un hilo invisible tirara de Él con fuerza.

Esta vez se sentaría sobre el banco―pensó―. Sobre el que había sido cada noche su casa y su techo. Y dejaría que lo calentara, como antaño, aquel tímido sol de primavera.

En calma...

En calma…

Todo estaba en calma. Y cerró los ojos para saborearla.

De pronto percibió como a su lado, alguien se sentaba.

Hacía ya mucho tiempo que eso no le pasaba. Tanto que ya no lo recordaba.

― ¡Buenos días! ¡Preciosa mañana!―comentó de pronto su acompañante, mientras se atusaba el pelo movido por el viento.

Él se giró lentamente. Con un pellizco en el alma. Y frente a su mirada encontró el reflejo de aquellos ojos limpios que lo observaban.

Y el corazón le dio un vuelco.

Porque aquella mujer que tanto había observado en la distancia, casi cada día, estaba mágicamente a su lado… hablándole.

No creía que le hubiera reconocido, ahora que había dejado de ser transparente. Pero eso ya no importaba. Tan sólo ese momento.

― ¡Maravilloso día, sin duda…! ―contestó casi imperceptiblemente, sin dejar de mirarla.

Y las agujas del reloj de su tiempo comenzaron de nuevo a girar sobre aquellos listones de madera, una mañana cualquiera.

Porque sin duda, los hay. Sin duda. Cuando menos se esperan.

Esos días que parecen tejidos para la esperanza…

 

Tejidos para la Esperanza

Tejidos para la Esperanza.

……………………….

 20 de Julio de 2016.

DEDICATORIA:

 A los/as que nunca pierden la esperanza.


 

Anuncios

Read Full Post »

HOY…

ahoy 2

Para leer escuchando…

………………………

Hoy… cualquier día.

Pero Hoy.

Porque hay días que parecen tejidos para la esperanza.

Esa que llega, que llegó para no irse. La que me prestó los ojos cuando no veía y me regaló sus abrazos cuando más frío sentía en el alma.

Hoy, sí.

Aunque por qué ponerle calendario a las emociones. Fecha a la ilusión. Hora a la ternura. Minutos a la magia…

Si cualquier momento es especial en sí mismo, si sabes buscarlo.

Por lo que siembra y lo que recoges. Por lo que dejas de piel en su disfrute; por lo que encuentras al pasar cada página de vivencias; irrepetibles. Pequeños libros escritos en renglones cuajados de vida. Únicos. Mágicos. Finitos, pero para siempre.

Hoy. Pero también mañana.

Porque si eres consciente. Si nace de dentro. Sí es con la persona adecuada cualquier lugar es un remanso, y cualquier tiempo, un regalo. Porque no hay nada mejor que construir de la mano las pequeñas cosas, cuerpo a cuerpo, tan sólo por el sencillo placer de la compañía. Construir, sí. Mirando al horizonte con ojos de otro, de otra. Para ver entonces espacios donde sólo había vacío.

Pero hay recuerdos que no tienen fecha.

Un mundo aparte...

Un mundo aparte…

Que no la tienen porque merecen un mundo aparte. Un universo diferente.

Que guardas tan dentro que no hay llave que abra esas mil puertas que encierran lo más profundo. Lo que te hace mejor. Lo que te cambió para no volver a ser el mismo. Eso que tu corazón no puede convertir en palabras, pero que ya traduce tu mirada.

Que llevas contigo a cada momento. A cualquier parte. No importa lo que pase.

Formando parte indisoluble de ti mismo. Porque desde aquel instante, algo se rompió por dentro para sanarte y redimirte. Para darle sentido a todo lo que andabas buscando. Para ponerle nombre a tu existencia.

Renace...

Renace…

Y cuando todo falta. Cuando todo parece imposible, renace dentro de ti para elevarte sobre el suelo y pintarte una sonrisa en el alma. Para hacerte mejor… y más libre.

 

 

ahoy

………………………

DEDICATORIA:

A la vida.

Read Full Post »