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avita6

Para leer escuchando…

 ……………………………..

En la vida sobran o faltan todas las razones. Porque cuando algo no necesita ser explicado no es cuestión de números o de palabras, de tiempos o estaciones, sino más bien de emociones. Y esas a veces no se leen con la mirada.

 

Solo se trata de una armonía nueva, diferente para cada cosa. Sentimientos; cercanos o lejanos pero que nos envuelven, y para los que solo bastaría dejarnos llevar por su sintonía, por su música, para ser nota en ese pentagrama invisible. Blancas o corcheas de la conciencia, tan simple como eso.

 

Esas sensaciones que pululan cerca, que nos tocan, y de las que no somos conscientes. Esa melodía, la suya, está a nuestro alrededor como una banda sonora que nos regala mil tonos constantemente. Basta solo cerrar los ojos y dejarnos llevar… con il tempo.

 

[…]

Largo.

Muy lento. Cadencioso. Casi sutil aroma a lo que nace dentro sin darnos cuenta. A la primera mirada, al primer descubrimiento; la primera risa, la primera…

Il tempo de lo que no avisa, pero que prende. Rescoldo. Primer sorbo. Primera brisa de lo que comienza.

 

Adaggio...

Adagio…

Adagio.

Majestuoso. De lo que se recrea en nosotros para tejernos. Para dibujar sonrisas al ritmo lento de las mejores compañías. De la mano pequeña que nos lleva. De la arrugada que nos enseña. El del suave roce del tiempo que no pasa, que más bien se queda…

 

Andante.

Emociones de lo que decidimos y andamos. De lo que nos gusta, nos rodea o camina con otros. Ritmo vivaz de lo que luchamos, de lo que cuesta pero nos enriquece. De lo que vemos a la vuelta de la esquina. El compás de cada día.

 

Allegro.

Que te envuelve, raudo. Que te lleva en volandas, porque ni se piensa, ni se espera. Ni se sabe ni se medita, solo se vive con la emoción de lo que nos llega. Alegría. Caricias. La vida en su cadencia más risueña. Primavera…

Allegro...

Allegro…

Allegro ma non troppo.

Del sí pero no. De lo que aparece pero se teme. De los primeros pasos y las dudas. De lo que espera que surja. Que te haga diferente. El ritmo armonioso de la esperanza. De lo que se desea…

 

Morendo.

De lo que se va. De lo que nos deja. Lo que pudo ser y no fue y se agarra a nosotros como un suspiro, a cada vuelta. Métrica de lo que muere lentamente en nuestras manos, en nuestra propia existencia. Vida que fue para sembrarse.

 

Sostenuto...

Sostenuto…

Sostenuto.

En el tiempo y en el espacio. El de la amistad sincera. El del amor verdadero. El equilibrio de lo que nos llena por dentro y nos hace mejores. De las miradas que nos hablan. De los nuestros. De lo cercano. El tacto indeleble de los que nos aman. El acorde de lo que permanece.

 

 […]

La vida y sus tiempos. Música que nos siembra. Sinfonía de lo que es realmente importante y nos construye, para dejarnos desnudos o arroparnos el alma.

No pasemos de largo, y escuchemos. No es necesario que siempre seamos solistas, o de que el concierto sea multitudinario. Mejor disfrutar y saborear cada paso, cada nota.

Porque hay una melodía para cada ilusión, y en cada camino… un tempo per la Vita.     

 avita5

……………………….

 

DEDICATORIA:

 

A la vida y sus sinfonías.

RECUERDOS…

arecuerdos

Para leer escuchando…

 

……………………………..

Recuerdo que no lo olvidaba.

Que aunque cerrara los ojos para sumergirme en mí mismo, no podía abandonarlo, dejar fuera aquel dolor profundo que había descubierto. Esa sensación de mirarla y que doliera. Y aquel olor a tiza y a ungüento contra las espinillas que lo envolvía todo… 

Recuerdo que así descubrí lo que ahora sé que tiene nombre, pero que cuando lo percibí por primera vez no tenía sentido. Para hacerte sentir desnudo frente a todo y a todos, y sin respuestas. Sin resortes para contarlo, porque ni siquiera sabes lo que está ocurriendo. Solo que algo se ha roto por dentro para nunca volver a ser lo mismo. Nunca.

Decidí guardar aquel instante para siempre.

Que no lo olvidaría jamás.

Y así al sonar el timbre que daba paso al recreo, garabateé con premura la hora, el día; aquel momento en el viejo cuaderno de anillas que aún guardo, y que a veces hojeo para volver a aquel segundo. A aquel pasillo en penumbra y a sus ojos. A la sensación de que algo me quemaba por dentro como no había sentido nunca, y como tal vez nunca volveré a percibir como aquella primera vez. 

Frente a sus ojos...

Frente a sus ojos…

Aquella mañana en la que sin saber cómo ni porqué, mi corazón dejo de latir por un instante. Para detener el mundo, y con él, yo mismo. Aquel dolor dulce, inenarrable, tan íntimo frente a ella.

Las horas que transcurrieron luego fueron un torbellino de sensaciones, en esa frontera entre la adolescencia y la existencia. Entre el niño que había llegado y aquel adulto que se resistía a salir a escena. Porque tal vez era consciente de que aquellas horas ya nunca volverían.

Aquel niño vive aún dentro. No he querido abandonarlo.

Resguardado en esa habitación recóndita donde lo encerramos sin darnos cuenta, para dejar que la vida nos separe. Sin percibir que forma parte indivisible de nosotros mismos.

Me gusta sacarlo de vez en cuando de paseo.

Ver de nuevo por sus ojos, palpar las cosas con sus manos, construir mis pensamientos con sus palabras directas y sin dobleces, como cuando todo era más sencillo, y nada tenía diferentes soluciones, solo la mejor respuesta. La primera.

No ha perdido su sonrisa. Esa alegría contagiosa que me ayuda a valorarlo todo como un descubrimiento. A ver la vida como se abre camino, en ese momento sutil en el que solo hay que mirar hacia delante y darse cuenta que está todo por escribir. 

Y me cojo de su mano, y me dejo llevar. Y me devuelve a mi esencia, a mis sueños olvidados, a todo aquello que decidí no abandonar, pero que enterré demasiado pronto, traicionándolo, pero que Él no me ha tenido en cuenta. Porque siempre es posible empezar de nuevo, me dice…

Y la verdad es que prefiero hacerle caso. Escuchar sus palabras nerviosas y sus consejos; porque he descubierto que está más cerca de mi corazón de lo que yo he estado nunca, y porque es maravilloso percibir otra vez el pulso de lo espontaneo. El mágico aroma de su inocencia. 

arecuerdos1

Hoy, de nuevo, he vuelto a sacar la libreta del cajón, y despacio, he pasado las páginas desgastadas hasta llegar hasta a aquel primer día.

Y he cerrado los ojos para sentirlo de nuevo.

Y he pensado, que aquel sentimiento, que aquel vértigo parece como si hubiera resurgido de nuevo. O que tal vez nuevamente me siento como en aquel día, pero hoy en tu presencia.

No lo he olvidado; porque lo guardé donde nadie me ve, pero solo al verte he vuelto a sentirlo. Así que lo he mirado y Él me sonreído moviendo la cabeza, porque después de tantos años ya no necesita explicarlo.

Y ahora soy yo el que de nuevo y frente a tu mirada, me he quedado como aquella otra maravillosa mañana… sin respuestas.

 arecuerdos2

……………………………..

 

DEDICATORIA:

       Al niñ@ que llevamos dentro.         

acarta

Para de acabar de leer escuchando…

…………….

Si quieres. Si te atreves.

Sin más pero sin menos.

Sin nada pero con todo.

Sin palabras pero sin excusas; aquí te espero.

 

Cuando el sol caliente...

Cuando el sol caliente…

 

Cuando el sol caliente.

 Cuando haga frío.

 Cuando no me esperes, y cuando falte.

Cuando no te tenga y cuando sea tuyo… y todo estalle.

 

 

No preguntes; no tengo respuestas.

 Ni siquiera tengo que preguntarte.

 Nada te daré que no me pidas.

Y te entregaré lo que tengo, aunque solo sean mis manos.

 

Salvo tu mirada...

Salvo tu mirada…

 

Nada te pido.

Nada necesito.

Nada creeré, salvo tu mirada.

Nada resistirá salvo tu abrazo, cuando el mundo se detenga.

  

 

No sé si vienes; si debo buscarte,

O si tú me esperas.

Si será en aquella esquina y en este instante.

Si estás cerca, o debo hallarte en el camino.

  

 

Solo sé que existes.

Dentro.

Aquí donde solo permanezco yo y mis miserias.

Donde dormitan mis sueños y florecen mis vacíos.

 

Y vuelas...

Y vuelas…

 

Y vuelas. Sí.

Con las alas abiertas de mi esperanza.

Esa que confía.

 Que tiembla al pensar que es a la vuelta, y que estás llegando.

 

 

Y cuando me veas,

 Déjame hablarte al oído, no me juzgues a la ligera.

 Yo sabré que eres, sin saberlo.

Y no habrá más sombras, ni más dudas.

 

 

Dibujaremos entonces cabriolas en el aire.

 Ese que solo se pinta con los colores del alma.

 Y llenarás mis horas, y yo tus días.

 Y juntos las noches y las mañanas.

 

 

Porque hay un suspiro en el viento.

 Un eco que me trae tu nombre.

 Un pulso que me habla de ti, de tu presencia.

 Cuando cierro los ojos, y entonces… apareces.

 

... un suspiro en el viento.

… un suspiro en el viento.

 …………….

DEDICATORIA:

A ti.

avayas 9

Para leer escuchando…

 

“Pasas todo tu  tiempo esperando una segunda oportunidad…”.

……………………………..

Cuando sonó el timbre, Alba apenas tuvo tiempo de ponerse algo encima y secarse un poco. No esperaba a nadie ese sábado y aquel sonido le había pillado por sorpresa.

En apenas unos segundos recorrió el pasillo hasta llegar a la entrada, para en un instante, descolgar aquel telefonillo que no dejaba de sonar con insistencia.

¿Buenos días, es usted Alba?-sonó al otro lado con tono seco.

¡Sí, dígame!-contestó un tanto desconcertada. 

¡Soy el cartero, traigo un paquete a su nombre!… 

Alba pulsó firmemente el botón que accionaba el acceso al edificio, y rápidamente, corrió de nuevo hacia su dormitorio para ponerse algo más decente. Se retocó el pelo para apresurarse junto a la entrada a la vez que escuchaba como resonaban unos golpes en la puerta.

Giro el pomo. Y sin prestar demasiada atención al papel que le habían puesto delante y tras un lacónico –Buenos días–, firmó el recibí para cerrar tras ella con aquel inesperado envío entre las manos.

No eran horas para demasiadas preguntas ni reflexiones. Así que con desgana, dejó aquel envoltorio sobre la mesa del salón para como una autómata dirigirse hacia la cocina. Encendió como cada mañana el equipo y subió la persiana; y la luz y la música invadieron de golpe aquel espacio para envolverlo todo con aquella pátina de normalidad enlatada. Era otro fin de semana más.

Tras algunas canciones que tatareó por lo bajini, y con el primer humo del café, recordó que tenía aquel extraño embalaje esperando ser abierto. Y como si de repente se le hubieran abierto los ojos, llenó en un segundo su taza para sentarse frente a aquel intruso envuelto en misterio al que había olvidado por completo.

Con el primer humo...

Con el primer humo…

No era demasiado grande, pensó, mientras daba el primer sorbo y en su mente comenzaba a gestarse una especie de crucigrama blanco que intentaba rellenar poniendo nombre a aquel artefacto que acababa de cambiar su monótona mañana.

No recordaba haber comprado ni pedido nada, aunque su cabeza no estaba para demasiadas cosas –pensó–; no pasaba por un buen momento. Y así como un juego, una retahíla de posibilidades comenzaron a tomar forma en su cerebro.

  • Algún envío retrasado. Era posible.
  • Un maravilloso obsequio de alguna casa comercial. Raro pero…
  • ¿Publicidad de algún banco dispuesto a atraparte entre sus garras?. Bastante probable.
  • Seguro que las paginas amarillas y la guía que no le habían enviado en todo el año. Menudo regalazo…
  • O tal vez un perfume fatal de un amante secreto… ¡Estaría bien!-pensó con una leve sonrisa.

Aunque seguro que al final sería algo de la pesada de su vecina, que como nunca para en casa había puesto su dirección para que no se le extraviase. Seguro… –¡Qué tormento!– Acabó pensando rebullida en su sofá.

Aquella absurda reflexión le había quitado las ganas de apresurarse a desenvolverlo; así que se tomó su tiempo para acabar su desayuno, y con el mismo desinterés comenzó a abrir aquel paquete mientras su mirada se perdía en el vacío.

Tras una ligera resistencia, el sonido del papel al rasgarse inundó la estancia, para de pronto hacer surgir ante sus ojos como un relámpago aquellas letras que reconoció al instante…

Y entonces, todo cambió. El mundo se detuvo en aquella habitación. Y su corazón con él.

 

[…]

A veces lo más difícil no es saber, sino decidir.

Y sin duda alguna aquella historia la había dejado sin argumentos y sin respuestas. No tenía duda de lo que sentía por él, no se trataba de eso. Más bien se trataba de ella misma. De su concepción de la vida. De su propia existencia; de su independencia. De sus territorios y de sus decisiones. De aquella difícil dualidad entre lo compartido y lo propio. Entre el sueño de sentirse querida y su amor a sí misma.

Y de pronto, hacía solo unos meses, alguien había revuelto aquel organizado armario de su vida. Y ella se había dejado llevar disfrutando de aquel inesperado pero maravilloso desorden.

Y ahora, ese viaje permanente sin respuestas le atormentaba. Día tras día. Segundo a segundo. Para sin darse cuenta y despacito, abandonar a su suerte aquel amor que había emergido como un manantial salvador, y dejarlo a la deriva sin darle una auténtica oportunidad a aquellos sentimientos.

Valentía y amor...

Valentía y amor…

Y es que la valentía y el amor son o deben ser dos caras inseparables de la misma moneda. Pero cada vez es más difícil que se acuñen juntas. Y a ella le costaba.

Tal vez, pensaba Alba, que si era capaz de dar distancia, de no mirar de frente, podría poner nombre y color a sus emociones. Saber que es lo que tenía que hacer, se decía. Sin darse cuenta que aquello tan solo escondía una huida y un abandono.  Donde no encontraría ninguna de las respuestas y solo dejaría un náufrago.

El ajetreo incesante de su trabajo le permitiría seguramente tomar distancia, pero su corazón no podría ver la esencia de lo que ni siquiera aún había florecido del todo, y que podría ser hermoso.

Y al final ocurrió. Cuando después de algunos meses llenos de magia, ella le dijo una mañana, sin más aviso ni prólogos, que necesitaba su espacio; y Él no supo que decir…

Ni estaba preparado. Ni lo esperaba. Nadie lo estaría.

Aunque en el fondo, en un ejercicio al que se resistía cada mañana,  supiera desde hacía tiempo que aquello iba a ocurrir. Que aunque lo amara, no era suficiente. Que había entrado en su vida sin avisar y había desmadejado su mundo. Y que ella algún día tendría que decidir entre su corazón y su reino.

Y aquella mañana había llegado.

Y ni quiso ni supo resistirse… solo encomendarse en lo más profundo a todo lo que había dado y habían construido juntos; esperando que fuera suficiente para conquistar su alma rebelde. 

 

        […]

 avayas 3

Aquellas palabras le retumbaron por dentro, y de pronto, aquel extraño envoltorio se había convertido en el centro de su pensamiento.

No lo esperaba.

No había transcurrido demasiado tiempo desde que tuvo la última conversación con Él, o al menos eso le parecía a ella. Pero en esos escasos meses apenas si habían intercambiado unas líneas. Y no es que no lo hubiera echado de menos, sino que había preferido refugiarse en su rutina para no pensar. No estar. No decidir.

Y de repente todo había cambiado.

Tenía que reconocer, que aquella hoja manuscrita la había desnudado. Había desencadenado en ella y en un instante toda una avalancha de sentimientos escondidos, apartados de la mente, que habían aparecido con nombres, caras, fechas, tactos y olores… envolviéndola. Como si todo aquello se hubiera quedado almacenado en la habitación más recóndita de su corazón, para estallar hoy, haciéndola sentir sola y triste como no recordaba.

En el fondo, Él había estado siempre presente. Por encima de sus miedos. Delante y detrás de aquella pátina de normalidad con la que había intentado barnizarse el alma.

Alba, intentó recuperar el sosiego. Y lentamente, extrajo aquellas hojas manuscritas del envoltorio. Para entre las manos llevarlas hasta su rostro, como si con ellas Él pudiera acompañarlas. Y así se mantuvo durante unos segundos interminables, que la reconciliaron con su recuerdo, con su ausencia, con su melancolía.

El reloj entonces dio la hora y rompió el hechizo. Y Alba con mimo extendió frente a su mirada aquellos folios, y con el corazón en la garganta comenzó a leerlos…

 

Querida Alba:

Antes de que te vayas…

De que decidas no continuar, no intentarlo de nuevo, tenía que hablarte, discúlpame.

Seguro que en este momento te estés preguntando el porqué de esta carta, yo me lo he preguntado también antes de escribirla, y no sabes cuanto lo he meditado.

Han pasado ya tres meses, aunque realmente a mi me han parecido años, sin tu presencia. Me encuentro bien, no te preocupes, y entiendo tu silencio y tu distancia. Sé que para ti era necesaria.

Hoy quiero decirte que tu lado he vivido muchos días, horas, minutos, segundos. Intensos. Inolvidables. Mágicos. Compartidos.  Los mejores de mi vida.

Espero que yo haya sabido darte lo que Tú esperabas, pero no dudes que te he dado todo lo que soy y lo que tengo.

Hoy es mi cumpleaños, no sé si lo recuerdas, probablemente lo hayas olvidado, no te preocupes. Un hombre en mitad de su existencia que solo puede decir ya las cosas que siente, porque cree que si no nada tiene sentido. Que solo tiene lo que cabe en sus manos, en su corazón y en sus sueños, de los que tú formas parte cada noche.

...la verdad.

…la verdad.

 

Y como cuando es tu cumpleaños siempre se dice la verdad…

Solo quiero decirte que te amo.

Que no encuentro otra manera de decírtelo ni quiero hacerlo. Que no quiero ni puedo obviarlo. Ni esconderlo. Más bien gritarlo a los cuatro vientos esperando que la brisa me devuelva tu presencia; aunque realmente nunca te has marchado porque te llevo dentro.

No quiero molestarte, ya sabes lo que te respeto. Solo decirte con toda la sinceridad que tu me has pedido siempre, y con toda el alma, lo que me estalla por dentro.

Te amo, sencillamente, simplemente. Sin más explicaciones. Con todo lo que soy, y lo poco que tengo. 

Hoy celebro mi matrimonio con la vida. Y quiero decirte que me gustaría dedicar, si tú quieres, el resto de mis años y mis días a quererte. Sé que a veces todo es difícil, complejo. Que tal vez no soy todo lo que mereces. Que las nubes a veces ocultan el cielo y hace frío al subir la montaña…  

Déjame intentar ser tu sol cuando arrecie la lluvia. Tus manos cuando las necesites. Tus oídos cuando los gritos arrecien. Tu hombro para cuando el cansancio te haga mella. Tu amigo, tu compañero, y sé tú, mi calma.

He pedido solo un regalo para mi cumpleaños. No necesito explicaciones. No quiero ni una sola palabra..

Solo mirarme de nuevo en tus ojos.

Posdata: Estaré en nuestro Restaurante de siempre. Estas invitada.

No faltes…

Tuyo siempre.

 

                      9 de mayo de 2015.

           En algún lugar del Mundo.

 

 

[…]

 

Alba no pudo remediar sus lágrimas. Lo había olvidado todo y era imperdonable. Y lo peor es que lo había hecho contra sus propios sentimientos.

Como un resorte, se levantó del sofá para llegar hasta su dormitorio. Tendió sobre la cama el vestido que llevaba la primera vez que se vieron, se calzó y en unos minutos pisaba las calles.

Sobre la cama...

Sobre la cama…

Nada la ataba. Nada la movía. Solo su decisión de hacer caso a lo que sentía y que había dejado dormir injustamente.

 […]

 

La puerta del establecimiento se abrió despacio y el camarero le sonrió.

Ella camino despacio sorteando las mesas con la mirada firme y al frente, para percibir al fondo su presencia.

Él no la vio llegar. Absorto en sus pensamientos. Y Alba le acarició suavemente, mientras giraba su rostro para observarlo durante unos segundos.

¡Has tardado tanto en invitarme, que no he podido comprarte nada!-Le dijo al oído con ternura.

¡No estaba seguro de que vinieras!-le contestó casi sin voz.

¡Así que, querido, he decidido regalarte mi tiempo… y mi vida!-dijo Alba.

Ella se giró para sentarse despacio frente a Él, como siempre hacía, como si nada hubiera ocurrido. Mientras se perdía en su presencia.

Aunque realmente sí, algo mágico había sucedido. Y es que en aquel instante, y en un solo segundo, aquel Reino había quedado por fin destronado, sin Reina, un momento antes de que se marchara…  

 avayas13

……………………………..

DEDICATORIA:

A l@s que se quedan…

DE PUNTILLAS…

apuntillas3

Para leer escuchando…

……………………………

No sé ni quiero andar de puntillas, prefiero despeinarme. Saborear el tiempo como un regalo para pintar cada día como si fuera el último. Sentir más y pensar menos. Lo prefiero.

Me gusta hacerle caso al corazón y al latido de lo que nos emociona. A lo que se dice sin palabras. A lo verdadero. A lo que perdura por encima de todo y de todos. Y me gusta la gente que piensa así. Esa que hace lo que dice y dice lo que siente. La que arriesga por ello.

No. De puntillas no…

Ni andamos, ni hay camino porque perdemos el pulso de lo cercano. El tacto de la hierba bajo nuestros pies. La lluvia en la cara. El viento en el rostro aunque nos aturda. Y porque al final todo es un poco cuestión de creerlo, de soñarlo. De intentar que las cosas sucedan, y para eso hay que andar con paso firme, aunque a veces el destino juegue con nosotros al escondite; el secreto siempre es no cejar en la búsqueda.

Bajo nuestros pies...

Bajo nuestros pies…

No me gusta la gente que pasa por la vida sin comprometerse, sin mirar de frente. Los que quieren ser lo que no son y no ser ellos mismos. Siempre con palabras adecuadas para cada momento, pero desnudas de confianza. Prefiero una verdad dura pero sincera, a un halago vacío. Porque las palabras son hermosas pero los gestos mágicos; y las acciones lo son todo. Así que no se puede ser al mismo tiempo mar y tierra. Luz y penumbra. A la vez viento y calma. De igual forma el todo y la nada. Mejor siempre ser uno mismo y que te quieran por ello. Y además nunca es tarde, nunca si lo intentamos. Si nos dejamos llevar por lo que llevamos dentro y no por lo que no somos. Si andamos descalzos pero con los pies en la tierra que sembramos y nos siembra.

La vida a veces te regala mensajes si sabes verlos y no vives con los ojos cerrados. Para dar y para darnos sin complejos ni puertas entreabiertas. Quizás es arriesgado, pero vivir lo merece sin duda alguna. Y porque además las mejores cosas llegan cuando menos te lo esperas; como un regalo tardío con la última marea. Y es que cuando alguien no encuentra el momento, el tiempo ya es lo menos importante…

Con la última marea.

Con la última marea.

Los seres humanos sin duda somos complejos. Llenos de maravillosas aristas que nos hacen únicos. Amarlas en otros es sin duda el viaje más difícil pero a la vez maravilloso. Mejor darle siempre una  oportunidad al destino, del que no siempre somos conscientes si andamos con la coraza puesta.

Y así, disfrutar del valor de las cosas cercanas, del roce de lo pequeño a la vista pero grande en emociones. Del sabor de lo que realmente mueve el mundo.

No, no andemos nunca de puntillas…

Pisemos fuerte por la vida como si a cada paso se abrieran nuevos caminos. Desgastaremos la suela, pero dibujaremos en el rostro más sonrisas. Y dejemos que la gente nos acompañe en ese viaje. Al lado, detrás, o delante. Sin prejuzgar. Dando una oportunidad a lo que todos atesoramos dentro y que a veces solo fluye desde la ternura. Porque no hay nada que supere a la ternura. Al dulce aroma de lo invisible, al suave roce de su magia. La que se esconde a veces en las estancias más pequeñas del interior de cada uno.

apuntillas8

En la vida como el amor no caben medias tintas. Es todo o nada. A lo demás pueden llamarlo como quieran pero no es amor ni es vida. Así que mejor siempre desempolvar nuestros sueños, esos que relucen a pesar del tiempo y pasar a saludarlos. Sin miedos y a cara descubierta. Todo se volverá de otro color, a veces con tonos grises, pero color al fin y al cabo.

Nadie esta preparado para vivir como nadie para enamorarse. Pero no hay nada comparable a la primera emoción al sentirlo…

Así que mejor vivir a corazón abierto.

 

……………………………

 apuntillas10

……………………………

DEDICATORIA:

A l@s que no viven con los ojos cerrados.

INSTANTES…

AINSTANTES 5

Para leer escuchando…

………

Por instantes…

 

Sueño con tus ojos prestados,

Y palpo la vida con tus manos tiernas.

Camino con tus pies descalzos,

mientras bajo ellos nos creció la hierba.

 

Por instantes.

 

Por tu piel...

Por tu piel…

Respiro por tu piel y por tu alma,

Marcando el paso del tiempo con sus latidos.

Navegando solo por tu esperanza.

Solo; pero solo contigo.

 

Por instantes.

 

Alzo el vuelo y abro mis alas.

Y me dejo guiar por tus caricias y mi deseo.

Por tus flaquezas y por las mías.

Por tus vacíos y por mis miedos.

 

Por instantes.

 

Me pierdo para encontrarte.

Y encontrándome, te pierdo.

Y sin salir a buscarte,

Te tengo aunque no te tengo.

 

Te pierdo...

Te pierdo…

Por instantes…

 

Tal vez ahora, quizás mañana.

Por instantes; por momentos.

En mi tempestad o en tu calma,  

Por mis cielos…  por tus infiernos.  

 

Pd: Un instante para sentirse siempre…  

……… 

DEDICATORIA:

 Ni un día sin tu poesía…

 

amadison 7

NUESTRO MADISON…

Esta es la segunda parte de otro Relato, que debéis leer para entender

el porqué de esta Historia…

“NUESTRO PROPIO MADISON”.

https://paraelviento.wordpress.com/2012/11/22/nuestro-propio-madison/

[…]

Para leer escuchando… 

[…]

Al cerrar la puerta la casa quedó en silencio. Uno de esos que parecen flotar en el aire buscando una respuesta.

Las horas habían pasado para ella casi sin darse cuenta, y solo podía recoger y guardar dentro tanto cariño; toda la ternura que los suyos habían dejado sembrada por cada rincón entre aquellas paredes.

A ella, ya no le quedaban lágrimas. Sus ojos estaban secos.

Pero su alma rezumaba nostalgia, una melancolía que guardaba para sí administrándola a dosis pequeñas. En cualquier lugar; al levantarse, al acostarse. En la vigilia o en el sueño. Por los pasillos o sobre aquel sofá compañero de recuerdos, compañero. Y aunque no había logrado después de un largo año acostumbrarse a su ausencia, si había conseguido al fin comprender que no volvería a sentir su mano cada mañana. Sus buenos días balsámicos. Sus tozudos –te quiero– eternos que la envolvían cada día hasta la noche y que ahora comprendía. Sí, comprendía mejor que nunca.

Noelia, se acercó a la cocina para preparar el café como él le había enseñado, moliendo en el mismo instante el grano antes de llenar la cafetera y así dejar que la estancia rebosara de aquel olor que tanto le gustaba. La cerró como pudo y se dejó caer sobre la encimera, para observar como aquella italiana dejaba escapar la primera humeante señal, y sin saber como, todo le transportó a su presencia.

Había tantas cosas que no había podido contarles…-meditó-   

Tal vez porque nadie las entendería, ni siquiera ellos, los protagonistas. O seguramente porque solo la distancia podía hacer que las vieran con una sonrisa, aunque en el fondo encerraran sus propios miedos o sus más íntimas victorias. Las que se consiguen en el campo de la vida cada día sin espectadores, sin vencedores ni vencidos, sin más prorrogas que el propio paso de los días que lo suavizan todo, dándole sentido a lo que antaño parecía imposible, pensó.

DIBUJADO EN SUEÑOS...

DIBUJADO EN SUEÑOS…

Y ahora; ahora que había pasado toda una existencia a su lado, al mirar atrás todo le parecía como dibujado en sueños. Con trazos invisibles de los que ella misma no se percibía como autora, o tal vez porque habían dejado de tener la importancia de aquellos primeros instantes, nerviosos e imprecisos sobre el lienzo desnudo de un amor que nacía; y que hoy en su interior era el mejor de los oleos que jamás pensó haber pintado.

Lo dieron todo, aunque no fue sencillo, meditó mientras daba el primer trago en su taza de siempre.

A ella le había costado darse cuenta de lo que aquella historia representaba porque le pilló de sorpresa, como siempre le ocurría, incapaz de ver lo que al otro lado estaba ocurriendo. Y tal vez, su vida sencilla e independiente, se tambaleó una tarde cuando aquel hombre le dijo que la amaba mirándola a los ojos. Sin anestesia. Sin envoltorios. Para cimbrear su alma como una espiga al viento, y dejarla sin palabras y sin respuestas.

Recordó entre sorbos lo que sucedió en aquellas siguientes horas. La noche, perdida ya en sus recuerdos, en la que no pudo pegar ojo. En la que aquellas dos palabras retumbaban en su mente como cinceles sin que fuera capaz de explicarse por qué no se había dado cuenta, por qué no lo vio llegar. Como si el amor tuviera tarjeta de visita…

Aquella madrugada en la que ella solo buscó respuestas; cuando solo hubiera tenido que dar gracias por haberse encontrado; aunque ahora después de tantos años todo pareciera tan obvio y tan sencillo.

Y es que tenía que reconocer que nunca había sido una mujer de amor a primera vista. No. En eso eran como el agua y el aceite. O tal vez que no estaba preparada, lista para afrontar de nuevo el riesgo después de haber saltado al vacío sin red y haber quedada exhausta. Varada en la arena del desafecto, de la desconfianza, de ese dolor quedo del desengaño.

Pero aquel hombre supo verlo. Quiso ayudarla a salir de aquella playa solitaria y se dejó el corazón en el intento.

Me quiso a pesar de mis vacíos, y mis ausencias-pensó entre lágrimas.  

MIS VACÍOS....

MIS VACÍOS….

Dos veces le negué el pan y la sal. Para ser yo la que lo dejaba abandonado sin avisar y sin penitencia; aunque con todos los remordimientos que mi corazón podían soportar. Para volar lejos, para intentar olvidar ese amor que me aturdía, que me hacía sentir constreñida, sin aire, sin fuerzas, pensaba. Sin darme cuenta que solamente intentaba luchar contra una corriente que no pretendía llevarme a ningún sitio sino dejar que sus aguas me abrazaran, se dijo.

Pero a pesar de todo –recordó- aquel hombre se rehízo de entre aquellas cenizas; las más dolorosas, las del desamor y la desesperanza. Aferrado a un amor que solo intentaba ser, dar y compartir. Que no pretendía cambiarla sino amarla con todas las consecuencias.  

Cualquier otro, hubiera huido, hubiera tirado la toalla-dijo Noelia en voz alta, cerrando los ojos entre lágrimas. 

Porque el dolor de no sentirse amado por quien amas con toda tu alma no tiene cura ni redención alguna. Pero supo aferrarse a él para sacar las pocas fuerzas que le quedaban e intentarlo una y otra vez. Empezando de cero. Como si nada hubiera ocurrido…

Es difícil esto de amar, se dijo en silencio. Pero más aún cuando pensamos que el auténtico amor solo está en nosotros mismos, o que puede surgir en cualquier momento. Que si no es con una, será con otra persona, cuando la realidad es que es un regalo. Un tesoro. Una luz esquiva y casi imperceptible en un firmamento a oscuras del que no somos conscientes.

Soledades...

SOLEDADES…

Jose me dio lo que tenía, pero sobretodo lo que no tenía- pensó-. Aquellas soledades que no pude ver. Aquellas noches en blanco. El dolor de perderme que le hizo fuerte y desde el que tejió de nuevo las velas para venir a buscarme. Y yo le di todo lo que llevaba dentro, como si al fin hubiera conseguido liberarme de aquellas sombras.   

Tal vez no era el hombre perfecto. Yo tampoco , ni era necesario. Pero sí fue capaz de volver siempre con la misma sonrisa y sin reproches. Los que nunca me hizo y por los que yo nunca le di explicaciones, porque en el fondo sabía que no las necesitaba, meditó.

amadison 3

No olvides Princesa que yo te quiero como eres, y lo haré hasta el último aliento- recordó Noelia como se lo dijo un día entre lágrimas.

Y lo cumpliste, Capitán…

Pero ahora que sé que me estas escuchando quiero decirte que tal vez nunca te amé más que en aquellas noches oscuras de dudas y olvido. Que en esas madrugadas sin luna y frente a mis propios vacíos. Como también sé cariño, que si no hubiera vuelto a tu lado, y todo esto fuera solo un sueño, tú me hubieras seguido amando hasta el fin de tus días.

Y yo, hubiera hecho lo mismo…

 

[…]

Ella dejó lentamente la taza sobre la mesa, y caminó hacia su dormitorio…

 –Buenas noches, ya sabes que te quiero, Hasta mañana…

 

 […]

amadison 6 

DEDICATORIA:

 A l@s que luchan por hacer realidad sus sueños.

Al amor verdadero.

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